Dichosos los ojos que ven lo que veis

Sábado 6 de Octubre de 2018

Primer Sábado, Memoria de la Santísima Virgen

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Primera Lectura

Job 42:1-3, 5-6, 12-17

Salmo 119:66, 71, 75, 91, 125, 130

Evangelio según San Lucas 10:17-24

17Regresaron los 72 alegres, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.»18El les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.19Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño;20pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos.»21En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.22Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»23Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis!24Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.»

Reflexión

¡Dichosos los ojos que ven lo que veis!

El Evangelio de hoy nos revela la fuerza sanadora que tiene su Palabra sobre quienes están dispuestos a conocerlo. Vemos como los primeros apóstoles regresan de la misión alegres, pues ven que todas las promesas que le había hecho El Maestro eran ciertas. La Misión de Evangelizar ya veíamos en reflexiones anteriores que jamas seria una tarea fácil, esta tarea se basa mas en la confianza en Dios que nos va abriendo el paso a donde El quiere llevarnos. Jesús en señal de agradecimiento Bendice a nuestro Padre por la promesa que se ha cumplido a nosotros.

Los pequeños son aquellos que acogen el Evangelio, lo ponen en practica y van a dar testimonio de El. Acoger a Jesús en nuestra vida es el verdadero camino al amor, el amor que el Padre nos ha dado. Conocer a Jesús el Evangelio es conocer a Dios, es confiar en El Espíritu Santo y conocer cada día un poco mas en lo que ofrece el Maestro.

Haciendo relación a las Primeras Lecturas de la semana, toda la semana hemos venido viendo el relato de Job, comenzábamos donde el decía “El Señor me lo dio, el Señor me lo quito” Job (1,6-22); no quiero hacer referencia a cosas materiales, mas si al tema del alma. ¿Cuantas cosas nos quita Dios que nos hacen daño al alma pero queremos ser tan obstinados en tenerlo pese que nos pueda hacer sufrir e ignoramos lo que Dios tiene para nosotros? ¿Cuantas situaciones hemos querido retar a Dios para que nos de lo que queremos? o simplemente queremos manipularlo para que se haga nuestra voluntad y no la voluntad de El. Job como vimos al inicio de la semana lo tenia todo y lo perdió todo, pero así muchas veces nos hemos sentido como Job. Job es un ejemplo de nuestra vida muchas veces, altas y bajas queremos decir “Ya no puedo mas Señor, suéltame”; pero no estamos abiertos a recibir a Jesús en el Evangelio,y en nuestro desanimo empezamos a rechazar a Dios y por eso estamos viendo tanta violencia, egoísmo. La Alegría del Evangelio se puede ir si nos dejamos llevar por las cosas del mundo que en el exceso nos puede lastimar y lastimar a los demás.

La fe de Job es un modelo que debemos seguir en nuestro diario vivir, en el caer y levantarnos por medio de la Fe sin perder el norte de que Dios no nos va abandonar y esta Jesús en medio de sus sacramentos y la Eucaristía que nos puede dar esa medicina para el alma.

Pidamos hoy a nuestro señor Jesucristo que por medio de nuestra Oración y el Evangelio nos de todos los días esa Fe , Esperanza y Caridad que todos necesitamos.

“Quien me rechaza a mi, rechaza al que me ha enviado”

Viernes  5 de Octubre 2018.
Santa Faustina, Virgen (Memoria Libre)
Primera Lectura Job 38:1, 12-21; 40:3-5
Salmo 139:1-3, 7-10, 13-14
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Lucas 10:13-16
13«¡Ay de ti, Corazin! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido.14Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras.15Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás!16«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.»

Reflexión
“Quien me rechaza a mi, rechaza al que me ha enviado”

El Maestro nos habla hoy nuevamente sobre la misión, misión que se ha ido extendiendo y seguirá siendo hasta el final de los tiempos: La proclamación del Evangelio. Pero hoy el tono del Maestro es tono que seguro se experimenta cuando hemos hablado del Evangelio cuando no es bien recibido: Frustración o algo de disgusto. Posiblemente el tono del Maestro haya sido debido a que vieron milagros en esas regiones y aun así muchos no creyeron, se mantenían con el corazón duro. Jesús sabia de antemano y advertía a sus discípulos que situaciones de rechazo van a suceder.

Me enfoco en el ultimo versículo, y sugiero hoy para ponernos a reflexionar y atrevernos a preguntarnos solo esto: ¿Como esta mi relación con Jesús? Nuestros días están llenos de preocupaciones, afanes, El Evangelio jamas dice que dejemos los afanes, mas bien nos invita a que lo tengamos presente en nuestras vidas para tener Esperanza en medio de lo que estamos viviendo hoy. Siempre existirán momentos difíciles y alegres, pero no esperemos que caigamos en un desesperación para iniciar su búsqueda mas bien tenerlo siempre presente por medio de la oración y dar gracias a El en los momentos de dicha.

Pidamos hoy a nuestro a Dios Padre que nos abra el corazón para recibir la palabra transformadora del Evangelio.

La cosecha es abundante pero los trabajadores son pocos

Jueves 4 de Octubre

San Francisco de Asís, Diácono, Religioso, Fundador de las Tres Órdenes (Solemnidad)

Lectura del libro de Job (19,21-27)

Sal 27,7-9,13-14

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Evangelio según San Lucas 10,1-12.

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.”
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca’.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Reflexión
“La cosecha es grande pero los trabajadores son pocos”
El Maestro en el Evangelio de hoy nos llama a continuar la tarea de Evangelizar, tarea esencial de la Iglesia proclamar el Evangelio, muchas personas dentro de la comunidad necesitan ser sanados del alma. Nuestra misión como Iglesia es llevarles la esperanza por medio del Evangelio y ser testimonio que Jesús va transformándonos siempre y cuando tengamos la voluntad de dejarnos transformar por El Maestro y para seguir con su misión necesitamos estar desprendidos de las seguridades del mundo y confiar totalmente en la Providencia ya que El Padre es quien nos cuida y nos abre el camino donde ir.
Esta misión El Maestro sabe que no es fácil, siendo portadores del Evangelio no todos la recibirán bien, otros lo rechazaran y cuestionaran sobre su existencia. Pero eso no es razón para detenerse o desanimarse, debemos dar gracias y seguir adelante pues en la comunidad o nuestras familias siempre habrá alguien necesita la luz del Evangelio.
Recordemos que los enfermos que sana Jesús no son los que tienen dolor físico, son los que tienen una enfermedad en el alma, enfermedades que priva de la libertad, que les impide amar, que los condiciona a vivir bajo su coraza de dolor y egoísmo. La misión esta en cuidar y ayudar a ellos por medio del Evangelio y siempre invitarlos con paciencia y amor a que están los Sacramentos y la Eucaristía para sanar, nunca empujarlos ni obligarlos. Confiemos que dejamos una semilla que puede dar fruto confiando que el Espíritu Santo haga su obra en el.
Pidamos por medio de la intercesión de San Francisco de Asís, que nuestro Dios Padre siga enviando mas trabajadores para anunciar el Reino.