“Quien me rechaza a mi, rechaza al que me ha enviado”

Viernes  5 de Octubre 2018.
Santa Faustina, Virgen (Memoria Libre)
Primera Lectura Job 38:1, 12-21; 40:3-5
Salmo 139:1-3, 7-10, 13-14
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Lucas 10:13-16
13«¡Ay de ti, Corazin! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido.14Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras.15Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás!16«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.»

Reflexión
“Quien me rechaza a mi, rechaza al que me ha enviado”

El Maestro nos habla hoy nuevamente sobre la misión, misión que se ha ido extendiendo y seguirá siendo hasta el final de los tiempos: La proclamación del Evangelio. Pero hoy el tono del Maestro es tono que seguro se experimenta cuando hemos hablado del Evangelio cuando no es bien recibido: Frustración o algo de disgusto. Posiblemente el tono del Maestro haya sido debido a que vieron milagros en esas regiones y aun así muchos no creyeron, se mantenían con el corazón duro. Jesús sabia de antemano y advertía a sus discípulos que situaciones de rechazo van a suceder.

Me enfoco en el ultimo versículo, y sugiero hoy para ponernos a reflexionar y atrevernos a preguntarnos solo esto: ¿Como esta mi relación con Jesús? Nuestros días están llenos de preocupaciones, afanes, El Evangelio jamas dice que dejemos los afanes, mas bien nos invita a que lo tengamos presente en nuestras vidas para tener Esperanza en medio de lo que estamos viviendo hoy. Siempre existirán momentos difíciles y alegres, pero no esperemos que caigamos en un desesperación para iniciar su búsqueda mas bien tenerlo siempre presente por medio de la oración y dar gracias a El en los momentos de dicha.

Pidamos hoy a nuestro a Dios Padre que nos abra el corazón para recibir la palabra transformadora del Evangelio.

La cosecha es abundante pero los trabajadores son pocos

Jueves 4 de Octubre

San Francisco de Asís, Diácono, Religioso, Fundador de las Tres Órdenes (Solemnidad)

Lectura del libro de Job (19,21-27)

Sal 27,7-9,13-14

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Evangelio según San Lucas 10,1-12.

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.”
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca’.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Reflexión
“La cosecha es grande pero los trabajadores son pocos”
El Maestro en el Evangelio de hoy nos llama a continuar la tarea de Evangelizar, tarea esencial de la Iglesia proclamar el Evangelio, muchas personas dentro de la comunidad necesitan ser sanados del alma. Nuestra misión como Iglesia es llevarles la esperanza por medio del Evangelio y ser testimonio que Jesús va transformándonos siempre y cuando tengamos la voluntad de dejarnos transformar por El Maestro y para seguir con su misión necesitamos estar desprendidos de las seguridades del mundo y confiar totalmente en la Providencia ya que El Padre es quien nos cuida y nos abre el camino donde ir.
Esta misión El Maestro sabe que no es fácil, siendo portadores del Evangelio no todos la recibirán bien, otros lo rechazaran y cuestionaran sobre su existencia. Pero eso no es razón para detenerse o desanimarse, debemos dar gracias y seguir adelante pues en la comunidad o nuestras familias siempre habrá alguien necesita la luz del Evangelio.
Recordemos que los enfermos que sana Jesús no son los que tienen dolor físico, son los que tienen una enfermedad en el alma, enfermedades que priva de la libertad, que les impide amar, que los condiciona a vivir bajo su coraza de dolor y egoísmo. La misión esta en cuidar y ayudar a ellos por medio del Evangelio y siempre invitarlos con paciencia y amor a que están los Sacramentos y la Eucaristía para sanar, nunca empujarlos ni obligarlos. Confiemos que dejamos una semilla que puede dar fruto confiando que el Espíritu Santo haga su obra en el.
Pidamos por medio de la intercesión de San Francisco de Asís, que nuestro Dios Padre siga enviando mas trabajadores para anunciar el Reino.

Sigueme

Miércoles 3 de Octubre de 2018

Lectura: Job 9:1-12, 14-16

Evangelio según San Lucas 9:57-62

57Mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas.»58Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»59A otro dijo: «Sígueme.» El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre.»60Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.»61También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa.»62Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»
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Reflexión
Tres respuestas diferentes frente a la invitación radical que hace El Maestro a acompañarlo en su misión de anunciar El Reino. Anunciar El Reino primero requiere tener la voluntad de conocerlo a El y confiar en El.
Anunciar el Reino requiere ser completamente libres, desprendidos de lo que el mundo te ofrece, anunciar el reino dentro de nuestra familias y comunidad también requiere leer y meditar el Evangelio  y la oración pero también nos corresponde confiar en Cristo, amar a Cristo y ser como Cristo en el tiempo presente, es un acto completamente libre.
Todos tenemos una invitación a ser discípulos del Maestro, atrevámonos a escucharlo todos los días para que vayamos experimentando primero su amor y su invitación a seguirlo en su misión. No tengamos miedo El nunca nos va abandonar.
Pidamos a nuestro Señor Jesucristo que nos de un corazón humilde para aprender seguirlo a El.